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Aprendemos bombes y retahilas conocidas. Luego nos inventamos las nuestras y jugamos con ellas.
Ya sabes que los verbos no pueden estar quietos. A ver si te atreves a cazar alguno. Si no quieres trabajar demasiado, en la jaula de los verbos te esperan, se sientan, miran, cantan, beben, comen, callan, viven... y mueren unos pocos. Puedes coger y liberarlos al aire o ponerlos a tu servicio. Yo he pescado los que he necesitado para contar mi historia:Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/